Te he puesto como luz para los gentiles, a fin de que lleves la salvación
hasta los confines de la tierra (Hch 13,47).
La belleza puede salvar al mundo. Este es el lema que inspira a los directores de la Corporación Cluny, Martina y Gregorio, que desde hace ya tres años nos acompañan en el Seminario para trabajar junto a nosotros en la realización del taller de teatro.
Cuando la vida intelectual es intensa y las actividades ordinarias demandan atención y dedicación constante, exigimos un “cambio de switch”. La riqueza de nuestra persona no se agota en la realización de tareas concretas; necesitamos despertar otras áreas de nuestro ser, talentos dormidos que muchas veces nos sorprenden a nosotros mismos. Es saludable contar con este espacio gratuito donde el instinto creativo, el sentimiento, el desplante, la expresión y el movimiento afloran desde la autenticidad de lo que cada uno es. El teatro no es sólo un conjunto de técnicas para hacer representaciones, sino un espacio donde también es posible conocerse a uno mismo, porque se trabaja con las propias capacidades. El fingimiento es lo más opuesto la verdadera dramatización, ya que el mejor actor es el que pone en el escenario sus sentimientos más auténticos.
Sólo la entrega verdadera es fecunda y, como futuros sacerdotes, aspiramos a un amor auténtico, al estilo de Jesucristo, que verdaderamente nos amó hasta el extremo. El teatro es una oportunidad privilegiada para someternos al juicio del auditorio, que es siempre muy sensible y susceptible de captar la verdadera entrega. Así, es posible establecer el paralelo de esta relación actor-auditorio con nuestra vida pastoral: es en ella donde la entrega total y verdadera, junto a la gracia del Señor, mueve y convierte los corazones.
De esto se trata la belleza que puede salvar el mundo y que el Señor nos mandó dar a conocer, aunque de hecho la salvación ya ha sido obrada por el más bello de los hombres: Jesucristo.
El primer objetivo de este grupo es disfrutar las técnicas teatrales, y lo hacemos recreándonos en la alegría y las emociones humanas. El segundo objetivo es preparar una presentación que comúnmente exhibimos el día 2 de octubre, aniversario de nuestro Seminario, ocasión en la que somos visitados por todos los sacerdotes que han sido formados en nuestra casa. Actualmente somos un grupo de siete seminaristas que nos reunimos una vez a la semana en el auditorio para realizar el taller de representación.