Esta es una buena pregunta, porque nos hace recordar que para ser santo no es necesario ser sacerdote; todos estamos llamados a seguir libremente el camino que Dios tiene proyectado para nuestras vidas. Solteros, casados, consagrados y sacerdotes, todos podrán, a su manera, seguir a su Señor.
El punto es que Dios no llama para una función, sino para una vida entera de entrega. Bajo este prisma la respuesta a la pregunta se puede encontrar al buscar cuál es la voluntad de Dios para ti en particular.
Alguien es llamado a ser sacerdote porque Dios lo quiere, y si lo quiere lo hace saber: solo es necesario abrir los ojos y el corazón ante los mensajes de Él.
Los laicos, que hacen mucho bien en la Iglesia, son parte constitutiva de ella y sus roles están claramente identificados como un auténtico camino de vida, pero tal vez a ti, siendo laico hoy, Dios te está sugiriendo un camino distinto. Descubrirlo no solo responderá la pregunta, también te abrirá el camino para tu plenitud de vida, junto al Señor al cien por ciento.