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Ingreso de 18 Nuevos Seminaristas
9 de marzo de 2008.

Con cariño acogemos a los 18 jóvenes que respondiendo alegremente el llamado que el Señor les hace de seguirlo en el camino del sacerdocio han ingresado hoy a nuestro Seminario Pontificio.
Damos la bienvenida a nuestra casa de formación a los siguientes seminaristas:

- De la Arquidiócesis de Santiago:
Marcelo Andrés Cabezas Ortiz de Zárate, Cristóbal Calleja Noriega, Carlos Guillermo Carrillo García, Santiago José Fernández Portaluppi, Héctor Enrique Herrera Echeverrería, Jonattan Luis Muñoz Cornejo, Jonathan Enrique Opazo Carrasco, Ignacio Alejandro Pizarro González y Hugo David Zúñiga Ulloa.



- De la Arquidiócesis de Antofagasta:
Daniel Alonso Álvarez Bravo y Víctor Alejandro Cerna Santana;

- De la Diócesis de Melipilla:
Ricardo Alfonso Bravo Martínez;

- De la Diócesis de Iquique:
Aníbal Hernán Alvarado Bugueño y Elías Servando Fernández Mariman;

- De la Diócesis de Arica:
Jesús Enrique Apiolaza Fernández y Manuel Alejandro Bustos Pasmiño; y finalmente,

- De la Diócesis de Copiapó:
Boris Carreño Droguett.

El recibimiento fue hecho en el marco de una solemne eucaristía presidida por el Arzobispo de Santiago, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa. Asistieron también los obispos auxiliares de Santiago, Mons. Andrés Arteaga y Fernando Chomalí; el Arzobispo de Antofagasta, Mons. Pablo Lizama, el obispo de Melipilla, Mons. Enrique Troncoso, el obispo de Iquique, Mons. Marcos Órdenes, el obispo de Arica, Mons. Héctor Vargas, y el obispo de Copiapó, Mons. Gaspar Quintana. Además fueron acompañados por numerosos presbíteros, religiosos y religiosas, familiares y amigos.

En su homilía el Cardenal Errázuriz recalcó que la vocación sacerdotal es una vocación al amor, puesto que se caracteriza por un corazón lleno de amor. Instó a los nuevos seminaristas a dar el corazón entero a Jesucristo, para que así le pertenezca también a la Iglesia y a la comunidad. Los animó señalando: "Jesús es tu tesoro, tu perla preciosa… tienes que acercarte más a su Palabra, a su esperanza; puedes hacerlo porque el Espíritu Santo te vivifica".

Con gratitud a todos ustedes que rezan por las vocaciones, les rogamos que sigan rezando, especialmente a la Virgen María, Madre de Dios, para que así perseveren con gozo en el seguimiento de su Hijo Jesucristo, que es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.