Con
el título de San José, Esposo de la Virgen
María, celebramos nuevamente al querido padre adoptivo
de Nuestro Señor Jesucristo. Su contacto oculto y
cotidiano con su hijo Jesús en el taller de Nazaret
y su amor a la Santa Madre de Dios, lo hacen para nosotros
seminaristas, un modelo de vida interior. Por eso nos alegramos
de celebrar nuevamente su fiesta y pedimos su intercesión
para las nuevas tareas que este año asumimos en servicio
de la comunidad.
La
Eucaristía fue organizada por las comunidades de
seminaristas de Antofagasta y Melipilla, rezando de una
manera especial por sus respectivas diocesis, las cuales
tienen a San José como protector y patrono. |
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