Con
el Domingo de Ramos entramos junto con toda la Iglesia en
el centro de todas las celebraciones del año litúrgico:
la Semana Santa. Como Seminario celebramos solemnemente
la misa del Domingo de Ramos, saludando con nuestros ramos
a Jesucristo que entra en Jerusalén; también
escuchamos con fervor su Palabra, que en esta ocasión
nos toca profundamente con el relato de su santa pasión.
Queremos vivir con el Señor estos sagrados misterios
de su entrega total por nuestra salvación y lo hacemos,
siguiendo la invitación del Santo Padre al inicio
de la Cuaresma, de ir acompaños por María,
para que ella nos lleve a su Hijo (Cf. Mensaje
de Benedicto XVI para la Cuaresma 2006).
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